Ya comenzó el año 2017, comienza otro libro de 365 páginas. Quizás eso lo dicen muchas personas, otros dicen que es una estupidez. Pero yo creo que cada año que pasa es un capítulo de un corto o extenso libro, que día a día vamos construyendo con nuestras vivencias y experiencias; las que nunca vamos a olvidar, sean buenas, sean no tan buenas.
Mi año comienza con un ritmo bastante lento, los días se hacen largos, a la
espera del comienzo de semestre en la universidad. Solo paseaba de aquí para
allá en casa de mi mamá. La verdad no era mucho lo que hacía, en parte era algo
flojo. Pero ese mes de enero, una persona que había llegado hace un par de
semanas al país, me invita a salir. Yo acepté. Se trataba nada más y nada menos
que de mi ex. Sé que muchos se preguntan cómo rayos he aceptado a dicha
invitación, pero nuestra extinta relación comenzó como una amistad. Éramos muy
buenos amigos, decidimos dar un paso más adelante y efectivamente estábamos muy
enamorados. Pero debido a que residía fuera del país, su ausencia durante un
año fue disminuyendo la llama de la pasión, y poco a poco la ilusión se
terminaba. Decidimos romper de buena manera, y hasta entonces seguimos en
contacto. El día de la salida, no hallaba que decirle a mi madre para pedir
permiso. Incurrí en la mentira. Ella aún no aceptaba por completo mi
orientación sexual.
Ya era el momento de vernos. Yo estaba esperando en la feria de la comida de un
famoso centro comercial de la ciudad de Maracay -¿Sentiré algún tipo de emoción
al verle? ¿Será que aún sigo enamorado? Que confundido estaba-.
-¡Enhorabuena!- Ya lograba verlo subiendo
las escaleras mecánicas. Me sentía muy emocionado porque ya era un año sin mirarlo.
Estaba más delgado, la verdad, muy excitante porque ya se notaba su cuerpo tonificado. Se acercó a mí y comenzó una
típica conversación de amigos sin verse en un tiempo.
Compramos algo de comida y nos fuimos a un
hotel cercano. Extrañaba su simpática actitud. Nos pusimos cómodos y nos
acostamos. Habíamos quedado en confesar si sentíamos algo el uno al otro.
Hicimos el amor como si fuéramos los últimos en el planeta tierra. Eso sí que
me gustó ¡Muchísimo!. En ese momento, me dijo que aún tenía sentimientos hacia
mí, y yo obviamente estaba muy emocionado de verlo porque le quería mucho, pero
ya no era lo mismo. Yo no estaba enamorado de él. Y mentí al decir que lo
estaba. No pretendo justificar eso que dije, pero me sentía confundido. No
sabía si era la emoción de verlo, o si estaba realmente enamorado todavía, pero
dije lo primero que me llegó a la mente.
Quedamos en vernos cada vez que viniera a Venezuela, y me pareció excelente.
Pero yo solo quería una amistad con él. Aun así, le acepte unas dos
salidas más. Me encantaba como lo hacíamos.



0 comentarios:
Publicar un comentario